A los ojos, un susurro.

Tocaron a la puerta. Ella abrió. De repente, entra él bañado en sudor y muy alterado.
Entró corriendo, azotó la puerta recargándose después en ella.
Golpea su cabeza, exhala. La voltea a ver a los ojos y le dice en casi un susurro:
-Ahí vienen.

...

Overdose.